Subiendo la estrecha cuesta de adoquines viejos situados con un desnivel ciertamente considerable, ya fuese borracha o no, esa gaviota producía su característico graznido, como si de una señal se tratase.
Era algo irritante y debido a que soy proclive al supino y fugaz enagenamiento, los ojos se me inyectaban en sangre y los oídos se me agudizaban con un característico instinto felino.
Todo gato cuando se pone panza arriba pierde su fiereza.
http://dirtykindergarten.blogspot.com/2009/09/mula.html
domingo, 31 de enero de 2010
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