
Querido lector:
Se que últimamente he hecho notar mi ausencia, no por la escasez de escritos sino por la poca esencia o chicha de los mismos.
Pues bien, este hecho no se debe a otra cosa que verme sumergida en un bucle de dormir, comer, limpiar, follar y playa.
Pero la poca esencia de dichos escritos débese también al contenido de los mismos. Aclaro; los cojones del caballo de espartero, la supina soberanía del aprovechamiento, el arte de embaucar , la maravilla de los colores infantiloides y la belleza de las mariposas, sigue siendo un vomitivo testimonio que no sale de detrás de mi oreja, por tanto, para no convertir esto en un pegajoso y aburrido bucle de chorradas que me sangran por el oído, digo que somos carne de cañón. Que de hecho, así es.

