skip to main |
skip to sidebar
Aquellos besos en la espalda y el aliento en la nuca, nunca habían sabido mejor.-Dijo-
Con las ideas revueltas y los calcetines limpios, empezamos.
Aunque la fuerza sea ínfima, los propósitos estén colgados con pinzas y el destino dependa de ti.

Es el camino del autorrespeto, de defender nuestra dignidad por encima de nuestras necesidades de aprobación.
Todos necesitamos la aprobación de los demás. Pero si el precio es dejar de ser nosotros mismos, no sólo es demasiado caro sino que además se convierte en una búsqueda incoherente: empezamos a parecernos a aquel hombre que buscaba su mula por todo el pueblo, mientras iba cabalgando...su mula.
Me gusta el agua tibia tirando a caliente, dibujar a chicas en ropa interior con grandes caderas, saber que aún queda papel higiénico suficiente, igual que la pasta de dientes, que la toalla del lavabo este limpia y que me lloren los ojos todas las mañanas emborronándose y dejando la almohada perdida, pero a ver qué supera el olor de esa chaqueta.
- Y bien, Demián. Estas son las cosas que hace la mezquindad en nuestra sociedad. Cuando nos sentimos tan importantes que no hay espacio para otros, cuando nos creemos tan merecedores que no podemos ver más allá de nuestras narices, cuando nos imaginamos tan maravillosos que no concebimos otra posibilidad que no sea poseer lo deseado, entonces, muchas veces la vanidad, la miseria, la estupidez y la cortedad nos vuelven mezquinos. No egoístas, Demián, sino mezquinos. ¡Mez-qui-nos!
Un segundo, deja que me ponga las gafas. ¿A ver ahora? Sí, creo que lo veo todo mucho más claro.
No volvamos aquí jamás porque nunca será tan divertido.