Bien se, que lo que piense la gente poco me puede importar, no obstante escribiendo sobre eso me doy cuenta de que realmente me importa seguir un camino, ir hacia algún lado, tener una función, valer para algo más que ser un florero. Pero lo que es más curioso, ¿no os pasa a menudo que si os calláis las cosas parece que vayan a desaparecer? Como si se esfumasen, que están en tu cabeza día tras día pero te autoconvences de que se irán.
Pues tras tiempo utilizando esa manera de olvidar las cosas, me doy cuenta de que no sirve de nada e incluso es peor que decirlo.
De acuerdo, esta no es ninguna historia bonita, o simplemente una historia, ningún texto en el que reflexione sobre nada profundo o que hable sobre algo de interés pero, ¿a quién le importa?
vivimos en un mundo en el que la fealdad derrotada suele ser mucho más cautivadora que la verdadera belleza y la inteligencia es diariamente cuestionada por terceros inútiles e incompetentes, después de mencionar eso, ¿ Queda algo que objetar?
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