viernes, 14 de agosto de 2009

Inexorable

Fue como una fuerza inexorable la que hizo que me erguiése de aquella cama, eran las cinco y veintitrés minutos de la madrugada. Buscaba ansiosa algo que llevarme a la boca, agua, zumo, lo que fuese pero sentía la imperiosa necesidad de saciar cuanto antes aquella sed, o de lo contrario acabaría por deshidratarme.
Una vez la luz encendida en su forma mas tenue, puse un pie en el suelo, después el otro, hasta que me vi sentada en la cama, y no con las fuerzas suficientes como para ponerme en pie. Pasados dos minutos, una vez incorporada, abrí la puerta e iba camino a la cocina, en busca de aquella botella de agua que tenia en la nevera, pero en la odisea que puede llegar a ser cruzar un pasillo a oscuras y con los ojos casi cerrados, me topé con un espejo. Abrí los ojos y allí la vi, casi desnuda, con un pequeño culot, el pelo negro alborotado y los ojos emborronados. No pude evitar parar un minuto a observar detenidamente ese cuerpo, esa esencia, ese ser, en el que me había convertido. 

1 comentario: