jueves, 4 de junio de 2009


No, no me estoy metiendo el dedo en la nariz pero sí, me estoy mordiendo un dedo. Me muerdo un dedo por no morder a nadie, mas que morder, por no gritar y más que gritar por no llorar.
Los últimos días de mi vida podría resumirlos en que ahora mismo me estoy comiendo un sandwich con jamon york de pavo y queso Garcia baquero, no hay queso en lonchas ni jamon york de cerdo  y bien, todo lo anterior a esto lo podría reducir a una pequeña ecatombe personal, y digo personal porque ella y yo, para mi, somos una.

Poco a poco, con calma, que todo se suceda, pero que lo haga ya.

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