
Cansada de ser explícita con frases ciertamente rebuscadas y adecuadas al momento. Solo me gusta darle valor a la simplicidad de las cosas que la mayoría de la gente deja de lado, la esencia del todo. Me encanta ver las películas una y otra vez, y en cada una de esas veces descubro detalles nuevos. El pensar que soy un espíritu libre. Sonreír sin más, rebuscar pequeños detalles para los que de verdad me importan, arrancarles una sonrisa y que aprecien ese pequeño esfuerzo, mis mil maneras de decir te quiero. Pararme a pensar en absurdas coincidencias y comenzar a reír por ello. Gritar, correr, oh sí, hablar alto.
Ciertamente metería la cabeza bajo tierra, así como una avestruz, y no la sacaría hasta que todo, hasta que esta ciudad, fuese un lugar civilizado.
Y que importa si yo me meto debajo de las sábanas, manta y nórdico creyendo que los problemas así pasarán. Piénsenlo, es como un santuario, mi santuario.
Me alegra el pensar que duermo con ella, con la misma posición simétrica de brazos en una cama de 90, ponerme a cantar a lo tonto en un coche y divagar sobre nuestro futuro.
Crear crear crear, crear historias, crear sobre un papel.
Irme, sin más. Comenzar de nuevo en una ciudad idealizada, donde todo sea bucólico.
Un minuto de silencio, aunque este puede hacerse eterno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario